Asentada en los (medios) nortes, silla de mimbre y tostadas quemadas.
Vuelvo a dibujar, sin embargo la inspiración ha cambiado, mis motivos son distintos y el lugar acompaña. Ayuda al cambio. Al olvido quizás.
Dibujo efes pero se me llena todo de agua (dulce, hace tiempo que no pruebo salada). Me lleno tanto que reboso y no especialmente de dulzura, aunque se intenta. Y es que ando entre los tilos y ella piensa que entre nubes (y no le culpo).
Debo dejar de hacerlo, vienen visitas.
Mientras tanto los dolores hacen la vida algo más difícil, todo sería distinto si la confianza viviera en esta misma ciudad, conmigo, pero en su zona. Pero eso es imposible, me han dicho que trabaja lejos, de 8:00 a 20:00, aunque a veces se queda dormida y llega más tarde (y no le culpo tampoco).
*No sé qué escuchar.
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